sábado, 22 de noviembre de 2008

De un plomero para el mundo.

La burguesía, como clase dominante, ha sabido construir un cuerpo ideológico y cultural que casi no desatina, si bien en 1973 fue golpista (chile: golpe de Ramón Pinochet a Salvador Allende), en los ochenta se presenta en sociedad como liberal y democrática. Y fue mucho mas liberal y democrática después de la ruptura de la "tablita" (El instrumento de "la tablita" consistía en un cronograma en el que se establecía la futura cotización del dólar día por día a varios meses de plazo. El mismo se implementa dentro de una política económica denominada "liberalismo estabilizador"), al grado que llego hasta preocuparse por los derechos humanos y libertades. Pero en todo ese periodo la burguesía nacional mala empresaria, entre otros pecados, supo mantener a raya a los militares, esos hombres de uniforme y mal hablados, al grado que las hijas de los empresarios no contrajeron nupcias con los uniformados. Los militares fueron durante la dictadura cretinos útiles, posteriormente solo fueron cretinos que pueden llegar a ir presos, sin que nadie los defienda.
Hoy, bajo un gobierno de izquierda, la burguesía ha reconstruido sus coqueterías y ha invitado a sus nuevos interlocutores a participar de sus costumbres y estilos de vida, es que la burguesía tiene sus encantos, descansar (a su manera), pasear (pero no a cualquier lado) tomar un buen whisky (pero no de cualquier marca), hasta la belleza femenina y masculina, la transforman en un bien común de la sociedad, al que no todos acceden a ello. Pero el asunto es ofrecer la posibilidad de que todos crean que algún día, si tienen buenos vínculos, puedan acceder a esos bienes intangibles, pero que están allí, a pocos pasos.
Al igual que hicieron con los militares, quienes por primera vez durante la dictadura conocieron lo que era una casa de carrasco con piscina, lo intentaron y lo intentan ahora hacer con algunos civiles del gobierno.
Claro que esto no es parte de un plan estratégico finalmente elaborado, sino que es la expresión pura de la ideología, entupida y de la ideología dominante, QUE SE VUELVE NATURAL, INDISCUTIBLE E INCUESTIONALBLE, también inaccesible. Casi como aquel cura que quería ser jardinero de la burguesía, quizás para se jardinero de dios.
Es así que algunos dirigentes de la izquierda por suerte muy pocos, se han enamorado de vientos estilos de vida y han entrado en el juego del poder y de los encantos de la burguesía, al igual que aquellos militares de la dictadura, ahora sufren el desprecio y la trampa y hasta la propia intriga. y lo que es peor, algunos de los militares están otra vez con la burguesía, aunque sea solo por un rato y esto no es biógrafo, aunque Luis buñuel lo haya plasmado en el cine.

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